¿Hasta dónde se recuperará el precio de la carne vacuna?

09.02.2019 19:25

Los valores de góndola en los últimos tres años subieron entre el 59 % y el 80 %. En este enero, la hacienda en pie creció casi el 15 %. Se habla de reacomodamiento.

Guillermo D. Rueda
grueda@lanueva.com

   “El aumento ha sido un reacomodamiento de precio respecto de los vaivenes de la inflación. Es solo eso”, dijo el productor ganadero Mariano González Martínez, respecto del incremento del 15 % (en promedio) de los valores de la hacienda en pie y, aunque un poco menos, en los cortes de góndola.

   “Tanto la hacienda, como la carne al mostrador, han ido detrás de la inflación y esto se debe, sobre todo, al fenomenal aumento de productividad que ha tenido el sector ganadero en los últimos tres años, que ha permitido exportar el equilavente anual de 553.000 toneladas (NdR: 2018) y mantener alta la oferta para el mercado interno”, agregó.

   “Esto produjo el efecto virtuoso que siempre dijimos que sucedería cuando se ampliaran las exportaciones. Es decir, que el abastecimiento interno iba a estar garantizado. Era otro mito a derribar; ahora, la realidad lo ha desvirtuado”, comentó González Martínez, en diálogo con La Nueva.

 

   La inflación en la Argentina en el período diciembre 2015-diciembre 2018 rondó el 98 % (INDEC).

   Para el mismo período, de acuerdo con los datos del Mercado de Liniers SA que publicó el Rosgan, los valores de la hacienda en pie aumentaron, en promedio, por debajo de esa cifra.

   La gran diferencia se advierte en los cortes de góndola, es decir, el precio que pagan los consumidores. En asado, por ejemplo, para el mismo segmento diciembre 2015-diciembre 2018, la suba fue del 59 %; en el caso de la bola de lomo fue del 80 % y en cuanto a la paleta, resultó de 89 %, de acuerdo con los datos del Instituto de Promoción de la Carne Vacuna Argentina (IPCVA).

   —¿Se prevén más aumentos para las semanas venideras?

   —Insisto: es solo un reacomodamiento tras las vacaciones, que no es mucho si se lo compara con otros aumentos de prodcutos de la canasta familiar. Es normal que se pague más; todo vale un poco más.

   “Ahora, qué pasará de acá en adelante es difícil de predecir. Depende de otras variables macro que exceden el mercado de la carne.

  “Hay que ver cómo jugará la inflación. En este sentido sabemos que en nuestro país no es pareja, sino que se da con saltos, una mercadería queda atrasada y luego se recupera violentamente. Ahí es cuando la gente se asusta y dice que el precio subió mucho, pero en realidad hay que ver cuánto hace que no se incrementaba.

  “Está comprobado, con  estadísticas, que es un producto que está atrasado respecto de la inflación. Y que rinde mucho más que cualquier otro, lo cual no es detalle menor”.

  —Pero la percepción es que la carne vacuna es cara...

  —Es cierto, pero la gente lo repite sin pensarlo demasiado; lo ideal es saber cuál es el recorrido para llegar a ese valor. De todos modos, el precio lo termina poniendo el consumidor que compra.

   “Argentina continúa siendo uno de los principales consumidores de carne del mundo, solo superado por Uruguay. A eso se agrega una gran oferta de carnes alternativas, como el pollo y el cerdo. En la Argentina, entre las tres carnes consumimos alrededor de 120 kilos por habitante por año.

  “Así, hoy tenemos acceso a una cantidad muy importante de proteína animal. Y a precios que son competitivos, porque los consumos siguen siendo altos a pesar de la inflación”.

  —¿Cuál ha sido el costo de haber comercializado por debajo de la inflación para el ganadero del sudoeste bonaerense?

   —El costo es alto e importante en la rentabilidad de las empresas, porque los insumos subieron por encima de los precios.

   “Pero entiendo que aún estamos en una etapa de reacomodamiento, ya que pasamos de una economía cerrada, con un tipo de cambio distorsionado y con impuestos a la exportación, a un sistema de libre mercado. Tuvimos la corrección del tipo de cambio el año pasado y eso provocó un cambio en la manera de trabajar. Puso en aprietos a la producción a grano, pero hizo competitiva a la producción a pasto.

   “Este reacomodamiento se encuentra en curso, ya que muchas empresas frigoríficas están adaptándose para poder exportar una parte de la res y para enviar el resto al mercado interno. Es un proceso lleva tiempo, pero entiendo que lo mejor está por venir”.

   —¿Cómo se daría esa movida?

   —Con precios en dólares comparados con los internacionales, y la rentabilidad que el negocio se merece. Exportamos carne de primera calidad y deberíamos tener rentabilidad en las empresas ganaderas. Después de haber estado castigado tantos años, el campo tiene otra gran oportunidad”.

   —¿También para el sudoeste bonaerense?

   —Claramente. El 50 % de las exportaciones argentinas han ido a China; de ese porcentaje, la mitad es vaca y nuestra zona es una gran productora de vaca de refugo. A lo mejor algunas van a otra región o se engordan en diferente sitio, pero todo redunda en forma positiva para el productor.

   “Por otro lado, cierto es que hay impuestos que aún están muy altos, con todo lo que constituye el costo argentino”.

   —¿Se paga un precio diferencial por el animal alimentado a pasto, como el que se hace en nuestra zona?

   —Para el mundo se trata de un mercado premium. En los Estados Unidos ha crecido en forma exponencial y es una mercadería gourmet. Y nosotros la producimos acá casi en forma natural.

   “El tema es poder valorizarla y que nos la paguen en otros mercados. Hoy, la carne a pasto es un 'specialty' y se encuentra en los lugares más jerarquizados de los Estados Unidos, así como en los centros de esquí y en los cruceros de lujo, donde resaltan sus características únicas”.

   —¿Otra oportunidad para el desarrollo ganadero?

   —Son alternativas que debemos capturar. Pero debe existir un marco de estabilidad y de libertad para que esos negocios se puedan desarrollar. Si se cambian las reglas a cada rato no es posible. Hoy están dadas esas condiciones; y esperamos que continúen”.

   —¿De qué manera repercute la exportación de carne vacuna, que en 2018 creció al 75 %, en el mercado ganadero?

   —Es un tema a seguir con atención por su fenomenal evolución, sobre todo en los embarques a China. Se llevan categorías, como la vaca, que antes recibían un precio marginal, pero hoy se pagan valores razonables y son para cortes que, en nuestro país, no se comen porque son considerados inferiores por la forma de preparación. Pero en China le dan un tratamiento especial y los consumen.

   “Ahora China está por permitirnos la exportación de carne con hueso. Esto será muy ventajoso, porque se trata de otros cortes que aquí no tienen mucho valor y podrán venderse a mejores precios.

   “También se ha exportado a Japón, en forma casi simbólica, pero es así como se empieza. Abrir mercados no es fácil y se pueden perder con nada. Pero hay que ser serios, tener continuidad y permitir que los negocios se hagan. En eso estamos, por cierto”.

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