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Facundo es de Oriente y pedalea miles de kilómetros para llegar al Mundial

06.06.2018 19:21

 Partió desde Barcelona y tiene pensado llegar a Moscú para ver la ceremonia inaugural del Mundial.

Desde Barcelona hasta Moscú hay 5.000 kilómetros, entonces dije: "Me tomo 4 meses, a un promedio de 1.250 kilómetros por mes, y seguro voy a llegar a Rusia. Así surgió la idea.

   Facundo Villar es de Oriente, Coronel Dorrego, y estudió Finanzas y Economía en Buenos Aires. Tiene 37 años y hace 15 que vive en Canadá, donde trabaja en la construcción y hace carpintería metálica. El año pasado, y luego de frustrarse un viaje con amigos por Europa, tomó la decisión de subirse a una bicicleta y viajar a Rusia para cumplir su sueño: ver un Mundial. 

   "Como era muy caro, mis amigos decidieron no hacerlo y yo, como me quedé solo, dije: 'Me voy en bicicleta'".

   Pero no es su primera aventura: en 2016 hizo un viaje en auto durante seis meses desde Canadá hasta Oriente, pasando por 15 países y recorriendo más de 30 mil kilómetros. 

   Facundo no es "del palo bicicletero". Tiene una bicicleta en su casa y la usa con muy poca frecuencia, por eso se tuvo que preparar física y psicológicamente durante 4 meses para afrontar este viaje.

   "Lo más difícil es tomar la decisión. Cuando la tomás y ponés una fecha de salida, que en mi caso fue la primera semana de marzo, todo ayuda a hacer posible ese sueño".

   Se compró una bicicleta, una carpa para dos personas, un colchón inflable, una bolsa de dormir y partió, con poco más de 34 kilos encima.

   Tomó un avión de Toronto a Barcelona y el 10 de marzo arrancó a pedalear hacia la Costa Brava, para luego subir por el norte de Cataluña.

   Pasó por Girona, Figueras hasta cruzar a Francia, pedaleando por ciudades como Narbona, Perpiñán, Salon-de-Provence y Montpellier, donde conoció a 3 chicas irlandesas que pedalearon con él durante 15 días: "Estuve con ellas hasta Niza (Francia) y en Mónaco nos despedimos. Yo seguí para Italia. Mi viaje fue costear el Mediterráneo, hasta Cinque Terre y luego pasando por Florencia y Venecia".

   "Pedaleamos entre 7 y 11 horas en promedio. Este viaje es eso, un regalo que uno le hace al alma".

   Facundo armó un itinerario esquivando las montañas y recorrió países como Eslovenia, Austria, Eslovaquia y República Checa, donde conoció la capital Praga, la ciudad que más lo conquistó. 

   "Había muchos países de los cuales no sabía nada en absoluto y terminé sorprendido por su hospitalidad y el cariño de la gente."

   Pedalea casi 70 kilómetros por día durante unas 10 horas, con el objetivo de llegar a Moscú y mirar la ceremonia inaugural de la Copa del Mundo, aunque su sueño, sin dudas, es ver un partido de la selección argentina.

   "Me imagino el momento de estar en algún estadio de Rusia escuchando el himno de Argentina y viendo a los jugadores defender la camiseta. Sueño con eso. Es mi mayor deseo y sería una picardía no poder ver ningún partido, ojalá consiga una entrada", admitió Facundo, que en los últimos días cruzó el Golfo de Finlandia en un barco y ahora tiene el desafío de pedalear hasta San Petesburgo en el anteúltimo tramo.

   El viaje consiste en pedalear y descansar cuando se puede. Por lo general para en hostales y campings, pero si baja el sol y no hay dónde dormir, golpea las manos en el medio del campo hasta que alguien le ofrece alojamiento.

   "El motivo de este viaje era el Mundial, pero a mí más que el fútbol me gusta la calle. Visitar estos 15 países en bicicleta es algo que estoy disfrutando como pocas veces lo hice".

El celular, la clave

   Facundo a lo largo de su viaje usó CouchSurfing y Warm Showers, dos aplicaciones para el celular que lo ayudaron a conseguir un lugar para pasar la noche.

   "Son plataformas que ayudan a los viajeros independientes a encontrar un lugar para dormir. No hay intercambio de dinero, se deben intercambiar experiencias, contar tu aventura". 

Algunos datos

   Se propuso recorrer 5.000 kilómetros: 4.000 en bicicleta y los otros 1.000 en tren o barcos.

   Hasta ahora tuvo que tomar trenes en dos oportunidades: la primera por una lluvia que duró cinco días y la otra para ir de República Checa a Polonia, donde hay unos 680 kilómetros en "muy mal estado".

   En lo que va del viaje rompió seis rayos y tuvo que cambiar dos veces los pedales. En tres oportunidades cambió las gomas y pinchó las ruedas en seis ocasiones.

De dormir con ovejas a ser "refugiado sirio"

   Si hacés un viaje de 5.000 kilómetros en bicicleta alguna anécdota queda. Y Facundo no es la excepción.

   En un pueblo del sur de Austria, se le hizo tarde y tuvo que buscar un lugar para dormir. Golpeó las manos y una familia le abrió la puerta: lo dejaron quedarse en un depósito de la casa porque ellos se tenían que ir.

   "En el galpón había animales de todo tipo, pero lo más cómico era que tenía calefacción y aire acondicionado. Había 150 ovejas y todas con calefacción. ¡Dormí como los dioses!", contó.

   Facundo tuvo la suerte de cruzarse con Santiago, otro argentino que realiza la misma aventura. Lo conoció en Varsovia, la capital de Polonia, y siguieron viaje juntos.

   En Lituania, y luego de estar 4 días acampando en caminos alternativos, llegaron a un pueblo y fueron derecho a un supermercado, donde vivieron una situación atípica.

   "Estábamos comprando una coca y un sándwich y antes de pagar ya lo estábamos comiendo. Cuando llegamos a la caja los que nos vieron se asustaron y llamaron a la policía pensando que éramos refugiados sirios. Afuera había 4 patrulleros esperándonos y tuvimos que mostrar los pasaportes. Estuvimos como una hora y media", detalló Facundo.

   No fue un momento agradable. Quienes vieron la escena les regalaron frazadas y alimentos por si quedaban detenidos.

Su lugar en el mundo

   "A Oriente sigo yendo todos los años, por lo general voy por tres meses, diciembre, enero y febrero, porque es mi lugar en el mundo", dijo con orgullo el oriental, que de tanto pedalear logrará cumplir su sueño.

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Creado por Julio Torreguitart