De Pringles a una oportunidad que le cambia la vida: fue aceptada en una residencia de la Fundación Sí

20.04.2026
Delfina González Bertolotto tiene 19 años y podrá estudiar Licenciatura en Alimentación en La Plata gracias al apoyo de la organización. Emoción, esfuerzo y compromiso en esta nueva etapa.

 Delfina González Bertolotto, oriunda de Coronel Pringles, con 19 años, fue recientemente aceptada por la Fundación Sí para vivir en una de sus residencias universitarias, destinadas a jóvenes que no cuentan con los recursos necesarios para sostener sus estudios superiores.

La noticia significó un antes y un después en su vida y hoy siente que uno de sus mayores compromisos es comunicar y difundir el trabajo que hace esta fundación además de prepararse profesionalmente como era su sueño.

"Quedar seleccionada fue un alivio para mí y para mi familia y sentí mucho orgullo, porque este es mi logro, y el de mi familia. Mi logro por demostrar que puedo estar al día con la universidad y convivir", expresó Delfina, aún emocionada por la oportunidad.


Durante el Curso Básico (CBSI), de la Fundación, que realizó en enero, la joven no solo adquirió herramientas académicas, sino también aprendizajes personales.

"Aprendí a convivir con bastante gente y en lo académico aprendí métodos de estudio, de resolución de problemas, cómo organizar mis actividades y además reforcé conocimientos", contó.

Su rutina actual combina estudio, tareas domésticas y compromiso social.

"A la mañana curso y a la tarde hago las actividades que tengo que hacer. También limpio o cocino, que es por turnos", explicó.

Además, todos los jueves participa de una de las iniciativas solidarias de la fundación: las recorridas nocturnas, donde brindan apoyo emocional, comida y abrigo a personas en situación de calle.

"Se siente un ida y vuelta. Ellos me dan todo y yo, cuando me reciba, si puedo ayudar en algo más lo voy a hacer de todo corazón y con agradecimiento por la oportunidad que me están dando", aseguró.

El momento de la entrevista para ingresar a la residencia quedó grabado en su memoria porque fue un largo proceso con varios encuentros.

En la última instancia la sorprendieron con un cartel en el que le anunciaban que había sido seleccionada.

"Lo primero que sentí fue emoción, me quedé en shock. Tuvimos la charla y yo seguía llorando de felicidad. Ahí caí en que me estaban dando esta oportunidad y la voy a aprovechar al 100%. Me voy a preparar", recordó.

Hoy, Delfina siente que su futuro tomó un rumbo más claro.

"Me sentí muy feliz y dije: tengo la carrera resuelta. No voy a tener que preocupar a mis padres y voy a poder tener el futuro que yo quiero", concluyó.

Con algunos de sus hermanos.
Delfina, que estudia Licenciatura en Alimentos, tiene una familia compuesta por su mamá, que trabaja como portera de escuela; su papá, que es camionero de larga distancia sin residencia fija y dos hermanos más grandes, un varón y una mujer que tienen sus propios empleos.

Además, tiene un hermanito más chiquito de parte de su papá. En Pringles vivía con su mamá y su tía del corazón, quien limpia casas o cuida a adultos mayores.

Tiene 29 perros, 11 gatos, dos loros, dos conejos y una paloma que quedaron al cuidado de su mamá, quien es rescatista y proporcionaba un hogar de tránsito.

"Como quedaron tantos perros sin adoptar en casa ya no podemos hacerlo", contó la incipiente becada.

En la actualidad, y desde el 2 de febrero vive en una residencia de La Plata, junto a otros 40 estudiantes y se le brinda no solo el alojamiento sino la comida y apoyo académico.

Quienes estén cursando el último año de secundaria y se quieran anotar como candidatos lo pueden hacer a partir de mayo. Hay mucha demanda y deben estar dispuestos a atravesar una serie de pasos y cumplir requisitos.

La oportunidad que hoy transita Delfina forma parte de un programa nacional impulsado por la Fundación Sí, una organización que trabaja para promover la inclusión social de jóvenes en situación de vulnerabilidad. A través de sus residencias universitarias, la entidad ofrece alojamiento gratuito, alimentación, materiales de estudio y acompañamiento académico y emocional para que estudiantes del interior puedan continuar sus carreras.

Estas casas están ubicadas en ciudades con oferta educativa y están destinadas, principalmente, a chicos y chicas que deben dejar sus localidades para estudiar y no cuentan con los recursos económicos necesarios.

Allí no solo conviven, sino que también reciben el apoyo de tutores y voluntarios que los acompañan durante todo su recorrido universitario.

Actualmente, la fundación cuenta con residencias en distintos puntos del país —como La Plata, Córdoba, Mendoza, Jujuy y Buenos Aires, entre otras— donde viven decenas de jóvenes que, en muchos casos, se convierten en los primeros profesionales de sus familias, generando un impacto directo en su entorno y rompiendo el círculo de la pobreza.
El modelo también promueve el compromiso social: los estudiantes participan en actividades solidarias y comunitarias, reforzando una lógica de "dar y recibir" que atraviesa toda la experiencia, tal como lo vive hoy Delfina.

La nueva 

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