Video: “El impacto sobre las familias va a ser alto”: cómo cambiarán las facturas de gas sin la Zona Fría

29.09.2026

La salida de Bahía Blanca, Pringles y demas localidades vecinas, del régimen de Zona Fría modificará el esquema de subsidios al gas natural por redes y tendrá impacto sobre los hogares que cuentan con este servicio. La economista y magíster en Economía de la UNS María Ibáñez explicó cómo funcionará el nuevo esquema y qué diferencias habrá entre los hogares considerados vulnerables y aquellos que no ingresen al régimen de subsidios focalizados.

La reforma excluye a Bahía Blanca del beneficio automático de Zona Fría. La modificación fue sancionada por el Senado en septiembre de 2026 y, según el nuevo esquema, el subsidio quedará concentrado en determinadas regiones y en hogares que cumplan criterios de vulnerabilidad.

Ibáñez remarcó que el cambio alcanzará a todos los hogares bahienses conectados a la red de gas, aunque el efecto será diferente según cada situación. Actualmente, los hogares considerados vulnerables tienen un descuento del 50% sobre la factura final, mientras que los que no están dentro de esa categoría cuentan con una bonificación del 30%.

Con la modificación, los hogares que no sean considerados vulnerables perderán ese descuento. En tanto, aquellos que sí cumplan los criterios establecidos pasarán a depender del Subsidio Energético Focalizado (SEF), un sistema que tiene una estructura diferente a la de Zona Fría.

"Con la aprobación de la ley, cuando esto se reglamente, el 100% de los hogares que consumen gas natural de red en sus casas van a tener un impacto", explicó Ibáñez.

La diferencia central está en la forma en que se calcula la asistencia. Mientras el régimen de Zona Fría aplicaba el descuento sobre el valor final de la factura e incluía componentes como el gas, el transporte, la distribución y los cargos impositivos, el esquema focalizado subsidia el consumo de gas como materia prima y establece un límite de metros cúbicos subsidiados.

Para un hogar que cumpla los criterios de vulnerabilidad, Ibáñez explicó que el subsidio se mantiene hasta un determinado nivel de consumo. En el ejemplo planteado durante la entrevista, el límite es de 118 metros cúbicos mensuales. Si se supera ese volumen, los metros cúbicos adicionales se pagan a tarifa plena.

Además, el régimen focalizado contempla criterios de acceso vinculados con la situación económica y determinadas condiciones particulares. Entre ellos, Ibáñez mencionó hogares con ingresos inferiores a tres canastas básicas totales, personas con certificado de discapacidad y excombatientes de Malvinas.

La economista también presentó simulaciones realizadas sobre casos testigo para estimar el impacto. En un hogar vulnerable incluido en el régimen focalizado, el aumento calculado fue de aproximadamente 42%. Para hogares no vulnerables, uno de los casos analizados arrojó una suba del 50%, mientras que otro, con una factura más elevada, mostró un incremento del orden del 67%.

Estos porcentajes surgen de simulaciones realizadas por Ibáñez y sus colegas y no representan una suba uniforme para todos los usuarios. De hecho, la economista aclaró que el cálculo depende del consumo y de los distintos componentes de la factura. Un informe de IERAL citado en medios nacionales proyectó, para un caso testigo de Bahía Blanca con un consumo de 118 metros cúbicos mensuales, un incremento del 100% para un hogar que quede fuera del subsidio focalizado.

Sobre ese escenario, Ibáñez aclaró: "La verdad es que nosotros no pudimos verificar ese dato con los casos testigos que teníamos para simular". Al mismo tiempo, señaló que una suba de esa magnitud "podría esperarse" en determinados hogares según el nivel de consumo.

La preocupación de la especialista también está vinculada con la capacidad de las familias para afrontar los servicios. Según una encuesta realizada en 2024 por el instituto del CONICET al que pertenece, el 48% de los hogares de Bahía Blanca tenía dificultades para pagar la energía que consumía. Ese relevamiento se realizó cuando todavía estaban vigentes un esquema de subsidios más amplio y el régimen de Zona Fría.

Para Ibáñez, el dato adquiere mayor relevancia en el contexto actual, marcado además por la actualización de las tarifas y los aumentos registrados en los componentes de gas, transporte y distribución. "Es un dato que nos alarma en términos de lo que nosotros estudiamos, que es pobreza energética", sostuvo.

La especialista explicó que, a nivel internacional, se considera que un hogar se encuentra en situación de pobreza energética cuando destina más del 10% de sus ingresos al pago de la energía que consume, incluyendo electricidad, gas, garrafas y leña.

Con la salida de Bahía Blanca del régimen de Zona Fría, el impacto final sobre cada familia dependerá de su nivel de ingresos, su incorporación o no al Subsidio Energético Focalizado y, especialmente, de su consumo de gas. Para los hogares que pierdan el beneficio, la diferencia se reflejará directamente en las próximas facturas.

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