Las estafas digitales crecen y se vuelven cada vez más sofisticadas

16.04.2026

Visa refuerza su estrategia global para combatir el fraude.

Miami, 15 abril (NA) – Las plataformas de servicios, como PAMI, o de consumo, como el caso de Visa, vienen siendo objeto de continuos fraudes que perjudican directamente a los usuarios, de tal modo que los ciberdelincuentes parecen estar varios pasos adelante de las áreas de seguridad de las instituciones de las que abrevan para sorprender la buena fe de la gente.

Un evento organizado en la ciudad del Estado de Florida, EEUU, el Visa Latin America Trust Summit 2026, a cuyas conclusiones tuvo acceso la Agencia Noticias Argentinas, confirmó que las estafas se convirtieron en una de las categorías de fraude al consumidor más grandes y de mayor crecimiento en el mundo, y que cada día son más sofisticadas, más dirigidas y más personales.

Las compañías no venían acertando a tiempo con las medidas de ciberseguridad hasta que decidieron pasar a la ofensiva, inspirándose en operaciones de inteligencia de élite de amenazas, para no sólo no solo proteger a los consumidores de los estafadores, sino perseguir a éstos activamente.

Aprovechando que los estafadores prosperan haciéndose pasar por marcas confiables en situaciones cotidianas para tomar por sorpresa a consumidores desprevenidos, actúan a partir del rastro digital que deja todo estafador y le siguen los pasos.

A tal efecto, la división de Visa Scam Disruption (VSD) reúne a ingenieros de ciberseguridad, desarrolladores de inteligencia artificial, exmiembros de las fuerzas públicas, profesionales con formación militar y expertos en visualización de datos.

Está equipada con herramientas de inteligencia artificial generativa, tecnología propietaria y datos incomparables a nivel de red.

De tal modo, se identifican patrones, conectan los puntos y ayudan a detectar y desarticular operaciones de estafa.

Dato ilustrativo

Un caso ilustrativo de cómo se combate el fraude en acción fue una estafa en el sector de viajes en México Viajeros en México, donde se comenzaron a reportar presiones para realizar pagos con tarjeta por servicios de taxi y hotel, con frecuencia después de que la tarjeta fuera retirada de la vista o ante exigencias urgentes por parte de los proveedores de servicios.

Algunos pagos se procesaban a través de lo que parecía ser una plataforma de viajes legítima, pero algo no estaba bien.

Los bancos detectaron la actividad sospechosa y alertaron a Visa, a partir de lo cual el cuerpo de elite entró en acción.

Al analizar los datos de transacciones y cruzarlos con información de acceso público, se identificó a varios pequeños comercios que operaban bajo la plataforma de pagos legítima la utilizaban como fachada para cometer fraude.

Las señales eran claras: patrones de transacción inusuales, tasas de rechazo anormalmente altas y comportamientos fraudulentos que ningún negocio legítimo podría justificar.

Como resultado, se detectaron aproximadamente USD 67,2 millones en intentos de fraude y USD 1,17 millones en fraude confirmado.

Las acciones

La empresa trabajó con la plataforma de pagos y su socio bancario para implementar un plan formal de remediación, que incluyó la suspensión de comercios de alto riesgo, la introducción de verificación de identidad obligatoria para todas las transacciones con tarjeta, el fortalecimiento del monitoreo de fraude en tiempo real en toda la plataforma, la reducción de los límites de transacción y la implementación de análisis forense diario para detectar cualquier actividad que pudiera pasar desapercibida.

Después de esta acción, quedó desmantelada una importante red de estafas, millones en fraude potencial evitado y miles de viajeros protegidos.

Actualmente, los defraudadores están utilizando inteligencia artificial generativa para hacer que las estafas sean más rápidas, más convincentes y más difíciles de detectar.

La estafa antes descrita, pero potenciada consiste en: páginas de pago falsas impecables, mensajes automatizados que resultan inquietantemente personales y redes de estafa que se despliegan en múltiples países de la noche a la mañana.

"El objetivo no es solo detener el fraude, sino lograr que el comercio seguro sea fácil. La seguridad no puede ser una función que se incorpore después de que ocurre la innovación; debe evolucionar junto con la forma en que las personas compran, pagan y viven", señaló Oscar Márquez, jefe regional de Riesgo de Visa América Latina y el Caribe.

Durante los últimos cinco años, la firma invirtió, según anunció, USD 13.000 millones en capacidades de ciberseguridad, prevención del fraude y gestión de riesgos. 

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