Quiénes son los menonitas y cómo es la colonia donde se denunció violencia de género

12.02.2026

La colonia donde habrían sucedido los hechos se fundó hace 40 años y está a unos 200 km de Bahía Blanca.

 La colonia menonita "La Nueva Esperanza", ubicada cerca de Guatraché (a unos 188 km de Bahía), en la provincia de La Pampa, está en el centro del debate público tras una denuncia judicial que reaviva discusiones históricas sobre derechos de la infancia y violencia de género.

El caso de María Unger Reimer, quien afirmó haber sido víctima de un sistema de violencia y privación de derechos, expone una tensión persistente entre el respeto a la diversidad cultural y el cumplimiento de las normas nacionales en materia de derechos humanos.

El menonismo tiene su origen en la rama protestantes del cristianismo, el movimiento promovió el bautismo de creyentes adultos, el pacifismo y una fuerte separación entre Iglesia y Estado. Bajo el liderazgo de Menno Simons (de allí viene el nombre de menonitas) desde 1536, las comunidades consolidaron una identidad religiosa basada en la no violencia, la vida austera y la organización comunitaria. Con el paso de los siglos, esa tradición dio lugar a ramas diversas: desde iglesias plenamente integradas en sociedades urbanas hasta colonias agrícolas conservadoras que sostienen una marcada separación del resto de la sociedad (como la de Gautraché).


En América Latina, la expansión de colonias menonitas conservadoras fue significativa. Estudios académicos registran 214 colonias en nueve países. Bolivia lidera con 90 colonias, seguida por México con 65 y Paraguay con 25. Argentina aparece con seis asentamientos, todos vinculados a ramas de habla bajoalemana (Plautdietsch), que migraron buscando preservar autonomía educativa, prácticas religiosas tradicionales y un modo de vida apartado.

La colonia de Guatraché fue fundada en 1986 por familias procedentes de México. Se extiende sobre unas 10.000 hectáreas divididas en nueve "campos" con responsables internos. Su economía combina producción agropecuaria, lechería y talleres de carpintería y metalurgia que comercializan bienes dentro y fuera de la comunidad. Se estima que entre 1.800 y 2.000 personas viven allí, aunque no existen cifras oficiales consolidadas debido a la ausencia de categoría censal específica y al bajo perfil institucional.

El vínculo con el Estado ha tenido como eje central la educación. En 1997, el Consejo Federal de Educación emitió una resolución —citada en trabajos académicos— para garantizar la escolarización obligatoria. Un año después se documentó un acuerdo provincial que estableció la enseñanza del castellano en los hogares menonitas con evaluación futura por parte del sistema oficial. Ese antecedente reflejó un equilibrio delicado entre autonomía cultural y obligaciones legales. Dos décadas después, el debate reapareció vinculado también a la prevención del trabajo infantil y a la intervención de organismos como COPRETI.

En el plano de derechos humanos, existe un antecedente judicial relevante. En 2017, el Ministerio Público Fiscal de La Pampa informó la condena a un integrante de la colonia por lesiones leves agravadas por el vínculo en un caso de violencia de género. Fue presentado como la primera intervención penal de la justicia ordinaria en la comunidad y marcó un precedente institucional.

Especialistas advierten que las colonias conservadoras gestionan la modernidad de manera selectiva: limitan tecnologías en el ámbito doméstico pero sostienen vínculos comerciales activos con el exterior. Esa "semiapertura" económica convive con normas comunitarias estrictas en materia educativa, lingüística y de roles de género.


En la colonia "La Nueva Esperanza" se trabaja todos los días, excepto los domingos, día dedicado exclusivamente al descanso y a ir a la iglesia y a recibir visitas turísticas que son dirigidas por un guía y con límites establecidos.

En el lugar no se usa electricidad y utilizan gas envasado. Las familias son numerosas, no existe el divorcio y los matrimonios se celebran dentro de la comunidad. Las visitas guiadas parten desde Guatraché e incluyen recorridos por la fábrica de quesos, talleres y la iglesia, donde se explican aspectos vinculados a la fe, la educación y la vida cotidiana.

la brujula